jueves, 6 de junio de 2013

La utopía actual en nuestro país: El periodismo

Cuautla, Morelos. Propiamente hablare con usted el estado en que se encuentra la compleja y peligrosa actividad que conlleva al éxito profesional o muerte en nuestro país: El periodismo social.  

Entendamos que por instinto, todos somos comunicadores de una perspectiva única, con el adjetivo calificativo negativo o positivo que usted designe, pero lo tenemos. Lo que se diferencia de todos de un  periodista, es que él quiere manifestar la verdad, la mezcla y análisis de todas las perspectivas posibles en el campo de batalla.
Cruelmente siempre existe una muralla que no permite relucir esto a la sociedad, usted sabe quiénes son: los de pantalón largo, los de allá arriba; aquellos que con sus diversos bienes opacan la luz de la información. 

Es importante mencionar que en nuestro país, México,  justamente en mayo de 2012, ocupaba la posición número 8 a nivel mundial en periodistas asesinados, hoy mayo 2013, ocupa el cuarto. Terrorífico que la profesión que solo busca un progreso social y cultural en la comunidad se vuelva tan asediada por las balas de la censura, de la no libertad de expresión y que nadie trate de hacer nada; y recalco no hacer nada porque el gobierno promueve leyes, comisiones especiales, proyectos y tantas cosas, pero solo se quedan en promover, no actúan, no defienden al ser humano con la cámara, con el micrófono, con una opinión. 

Ya basta que los más lacerados siempre sean los de abajo, los pobres, los reprimidos, los revoltosos, los inmorales, los movimientos, los mugrosos, los indios, los muerto de hambre como le llaman esos de saco reluciente que solo desean expresarse, solo eso. Pasan los sexenios y hay más muertos, de 2000-2012, más de 100 periodistas muertos, en lo que va en esta nueva estructura política federal, 14 muertes, según la CPJ. 

Reflexione, ya sea con banderas azules, o tricolores, sin favoritismos políticos propios,  la moneda no cambia. Hasta cuándo tendremos la oportunidad de ejercer nuestra labor como cualquier otra, realmente se convierte en una  utopía poder formar parte del engrane de la comunicación. Mucha sangre y poco desarrollo en nuestro país, mucho miedo y poco amor, mucha burocracia y más hambre, muchas playeras y pocos libros.

Sinue Hernández Díaz


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